Charlie November.

Try being me.

23 de septiembre de 2010

23 septiembre 2010 a las 22:40

Hoy he estado con G. tomando algo y avanzando en La Escaleta.

La Escaleta es el principio de otra cosa que no es una escaleta.

No tenemos muchas esperanzas de nada, pero hacer algo es mejor que no hacerlo. Salvo comer bebés, o el proxenetismo. Eso es mejor no hacerlo que hacerlo.

Me he tomado mil doscientas siete coca colas y ahora no puedo dormir.

Mañana cuido un examen.

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Madrid-Buenos Aires

29 abril 2010 a las 23:02

Esta mañana —por razones que no vienen al caso— estaba tomandome un café en una de esas cafeterías que últimamente se multiplican por la capital, que parecen cafeterías normales pero deben tener algo argentino porque tienen todo tipo de bollería argentina, que como todo el mundo sabe es la mejor del universo conocido. Alfajores de varias clases, una cosa que no sé como se llama pero que si lo compras en Havanna se llaman Havannets, y el cuerpo del delito, croissants.

Aclaro para los menos viajados que yo que en Argentina algunas cosas se llaman distinto. El metro se llama subte, los autobuses se llaman colectivos, y los párking de pago se llaman playas de peaje. Los croissants, por supuesto, no podían ser menos, y se llaman medialunas, que por cierto las hay de grasa y de manteca. Las de grasa son de manteca y las de manteca son de mantequilla. ¿Se me entiende?

Pues esta disertación acerca de las complicaciones del croissant allende los hemisferios tiene su razón de ser. Cuando estaba tomando el café, un cliente argentino le ha pedido la carta a la camarera. El cliente argentino era argentinísimo, no uno de esos argentinos descafeinados que por llevar ni se sabe los años en España ya dicen tienes y coger. No, era un argentino de los que dicen tenés y agarrar y que cuando dicen coger no se refieren a eso, y además tenía un acento porteño incontestable.

La camarera era argentina descafeinada —que no lo digo como algo malo, todo el mundo se descafeina cuando lleva mucho tiempo en otro país— que decía tienes, y coger e incluso decía las ces como las decimos los castellanos. Y aunque yo me estaba dedicando a lecturas más edificantes —el Vanity Fair, para más señas un artículo de un escritor argentino que no podía ser cafeinado ni descafeinado porque escribía en tercera persona— de pronto me he dado cuenta de que el cliente y la camarera llevaban cosa de diez minutos discutiendo de croissants. ¿De croissants? Descafeinados los dos.

Al final nos pasa a todos, cuando estamos fuera: ¿y en qué le hablo? ¿Y qué le digo? ¿Debo tratarle de una manera distinta solo por haberse dado la casualidad de que los lugares en que nacimos compartían un gobierno en el momento en que lo hicimos? Así me he visto hablando con españoles en idiomas ajenos y dialectos extraños, y cuando yo he estado en Argentina me he encontrado esquivando palabras equívocas incluso en conversación con mis compañeros —españoles— de viaje.

Y las ganas que tengo yo de volver, ¿quien me las quita?

In memoriam Agripina

24 marzo 2010 a las 17:16

Mrs. Conclusion : Hullo, Mrs. Premise
Mrs. Premise : Hullo, Mrs. Conclusion.
Conclusion: Busy Day?
Premise: Busy? I just spent four hours burying the cat.
Conclusion: *Four hours* to bury a cat?
Premise: Yes – it wouldn’t keep still.
Conclusion: Oh – it wasn’t dead, then?
Premise: No, no – but it’s not at all well, so as we were going away for a fortnight’s holiday we thought it better to bury it just to be on the safe side.
Conclusion: Quite right – you don’t want to come back from Sorrento to a dead cat. It’d be so anticlimactic.

La pobre Agripina ya no está con nosotros. Lo mínimo que podíamos hacer es darle cristiana sepultura, por más que no fuese exactamente nuestra gata.

Cavar tumbas de gato es muy cansado.

Las radiaciones electromagnéticas de los imanes de la nevera, o van a cerrar Hotmail

12 febrero 2010 a las 00:14

Hoy me he encontrado esto en mi bandeja de entrada:

Paso la información por lo que pueda tener de cierto……

Investigadores de la Universidad de Princeton han descubierto algo aterrador. Durante varios meses estuvieron alimentando a dos grupos de ratones, un grupo con comida guardada en una nevera, y al otro con comida guardada en una nevera pero con varios imanes decorativos pegados en su puerta. El objeto del estudio era ver cómo afectaban las radiaciones electromagnéticas de los imanes en los alimentos. Sorprendentemente, y tras rigurosos estudios clínicos, constataron que el grupo de ratones que consumieron la comida irradiada por los imanes tenía un 87% más de probabilidades de contraer cáncer que del otro grupo.

PASAD ESTA INFORMACIÓN A TODOS LOS QUE CONOZCÁIS POR FAVOR.

Todos tenemos algún imán en la nevera, como elemento decorativo, sin que hasta ahora se sospechara de que fueran perjudiciales. PERO SON LETALES. Es peligroso jugar con las fuerzas de la naturaleza.  Si tenéis algún imán, quitadlo rápidamente y ponedlo lejos de cualquier alimento. Inexplicablemente el Gobierno no ha dado ningún mensaje de aviso, pero gracias a Internet y la buena voluntad de todos, podemos ayudarnos mutuamente.

Las negritas son mías.

Me cuesta creer que haya alguien en el mundo que se crea esto. No se sostiene. Y no se sostiene, oiga, no porque me haya pasado tres cuartos de hora leyendo números atrasados la revista Science con el fin de corroborar si se hizo el dichoso estudio en Princeton. Es porque es un festival del sinsentido, donde no podemos pasar cinco palabras sin encontrarnos con un dislate.

Lo primero y más importante: las radiaciones electromagnéticas y los imanes existen, pero no están relacionados. Un imán es un objeto que posee un campo magnético. Los campos magnéticos no son radiación, y no afectan a las cosas que no son ferromagnéticas, es decir, que no son atraídas por los imanes. ¿Alguna vez te has pegado un imán en la frente? No, porque no eres ferromagnético/a, al igual que no lo es la lechuga, los yogures ni las lentejas (aunque tengan mucho hierro). Podemos afirmar, por lo tanto, que los efectos de los imanes domésticos sobre los humanos, las lechugas, los yogures y las lentejas son inapreciables.

Las ondas electromagnéticas son una cosa muy difícil de explicar cuando se entienden tan mal como las entiendo yo, pero quizá la cosa quede más clara si le llamamos por su nombre común: luz. Porque eso son las ondas electromagnéticas. Lo que pasa es que llamamos luz visible a un espectro dentro de esas ondas, pero hay otros muchos, como las ondas de radio (que nos traen televisión, cobertura móvil y WiFi), luz infrarroja, luz ultravioleta, rayos X, rayos gamma, etc… ¿Véis la diferencia? Todos los días nos atraviesan un montón de ondas de televisión, móvil y WiFi, y no nos pasa nada. Sin embargo, prueba a tomar diez minutitos de rayos gamma, y si queda algo cuando termines, me lo cuentas. No obstante, los imanes no emiten radiación electromagnética —y de hecho no emiten ningún tipo de radiación— así que no hay de qué preocuparse.

Pero claro, es peligroso jugar con las fuerzas de la naturaleza. ¡Es que a quien se le ocurre! Oh, Dios, apiádate de nosotros porque como Prometeo cuando quiso robar el fuego de los dioses hemos sido tentados. Hemos jugado a ser Dios y ahora hemos de pagar las consecuencias. Hemos pegado unos imanes de Mickey Mouse en la nevera. En serio, de todas las fuerzas de la naturaleza con las que jugamos diariamente… ¿al tipo que se le ocurrió esta —con perdón— subnormalidad lo más tremendo que se le pasó por la cabeza fue el magnetismo? ¿En serio? No la electricidad, que es mucho más peligrosa, no el motor de explosión, no la investigación genética, ni el Gran Colisionador de Hadrones, ni el programa espacial. Los imanes. Que por cierto ocurren en la naturaleza con potencias mucho mayores que nuestros pequeños imancitos domésticos.

Lo mejor es que el autor no se explica que el Gobierno no haya lanzado un aviso. Yo si me lo explico: la imbecilidad lleva con nosotros desde la noche de los tiempos y el Gobierno no tiene la necesidad de recordárnoslo explícitamente. Ya nos lo insinúan cada vez que sale alguno de ellos hablando. Y aquí llegamos al quid de la cuestión, y es que ¿qué clase de retrasado emocional ávido de atención redacta estas porquerías? Porque de alguna parte tienen que salir. Hay un tipo que una noche se sienta en el ordenador y se dice a si mismo «Voy a mandar un mail de estos de aviso de tonterías que se va a cagar la perra». Y lo redacta, y lo envía, y, atención queridos lectores, los receptores lo leen y deciden que sus contactos deberían saberlo. Es el mismo mecanismo por el que van a cerrar Hotmail porque está colapsado si no mandas el mismo mail con la misma línea de asunto. Claro. A Microsoft le pasa eso, y esa es la mejor manera de solucionarlo que se les ocurre. Blerg.

Os propongo un experimento. Por ejemplo:

ATENCIÓN! MUY IMPORTANTE! PELIGRO EN LAS BATERÍAS DE LOS MÓVILES!

Según un reciente estudio realizado por NOKIA, SONY ERICSON, APPLE y otros fabricantes de móviles, algunas baterías podrían estar emitiendo radiaciones sumamente nocivas llamadas ONDAS DE NEUTRINO ALFA. Se ha descubierto recientemente que algunas de las baterías en los móviles están fabricadas con un IÓN DE LITIO que produce, en determinadas circunstancias, GRAVES CONSECUENCIAS NEUROLÓGICAS como mareos, pérdida de concentración y somnolencia.

¡CUIDADO, PORQUE ESO SON SOLO LOS PRIMEROS SÍNTOMAS! A una mujer en EE.UU. la ingresaron en la clinica CEDARS SINAI por dolores de cabeza continuados. Ella no había ido al médico porque creía que no era nada, y cuando la examinaron tenía un tumor DEL TAMAÑO DE UNA PELOTA DE BEISBOL. El médico confirmo que se debía a la RADIACIÓN DE NEUTRINOS ALFA.

Es muy sencillo saber si estás expuesto, porque todas las baterías que emiten RADIACIÓN DE NEUTRINOS ALFA tienen un componente experimental llamado 950mAh. Mira la etiqueta de la batería de tu teléfono, y si ves escrito en alguna parte 950mAh, deshazte de ella. Una batería nueva puede ser cara, pero NO DEBES JUGAR CON TU PROPIA VIDA.

Pasa esto a toda la gente que conozcas: las fabricantes de móviles no quieren que se sepa la verdad, pero es nuestra salud la que está en juego.

He enviado este texto a tres contactos de mi agenda que son infalibles difusores de mamarrachadas como ésta. Estad ojo avizor. Si volvéis a encontrar este mail en alguna otra parte, avisadme.

¿Será así como empiezan todos?

Sé tu mismo

16 enero 2010 a las 14:49

Sale la cosa por un tweet que acabo de leer. Dice: Perdonate y se tu mismo! Aprovecha las oportunidades de la vida!. Y digo yo, ¿disculpe? ¿Qué clase de bullshit aparentemente bienintencionada es esta? Lo primero de todo, es que no puedo con la filosofía de vida barata. No puedo, me descompone. La gente que va recitando máximas de Paulo Coelho… ¿no se dan cuenta de que eso es como recitar máximas de Snoopy? Y es que encima, es de una pretensión que no puedo con ella, perdónate dice. ¡Qué sabrá nadie si me tengo que perdonar nada a mí mismo! Que ya está bien de complejos de culpa y de tonterías. Me pongo de los nervios.

Perdón que no hile, es que no estoy yo muy hilado para empezar. Pero es que estas perlas de sabiduría soltadas en el Twitter como mensajes en una botella, para que el que lo reciba atesore la sabiduría de sus palabras por el resto de sus días… Blerg. Sé tu mismo, dice. ¿Y quien voy a ser? ¿Zsa Zsa Gabor? Aprovecha las oportunidades de la vida. Pues claro. De verdad, ¿quién ha escrito esto? Voy a empezar a twittear obviedades a ver si la gente me retwittea con la misma alegría: «El cielo es azul. El metro cuesta un euro. Al salir, tenga cuidado para no introducir el pie entre coche y andén.»

¿Qué pasa? ¿Que el mundo quiere sabiduría barata? Pues ahí va, mucho más útil:

  • Nunca se deben guardar los tomates en el mismo cajón de la nevera que la verdura de hoja. Si los guardas con la fruta, te durarán mucho más.
  • Cuando te duela la cabeza, antes de tomarte una aspirina bébete tres vasos de agua. Si a la media hora sigue doliéndote, entonces tómate la aspirina. La mayoría de los dolores de cabeza se deben a deshidratación leve.
  • Las albóndigas quedarán mucho más jugosas si a la masa le añades una rodaja de pan mojado en leche.
  • La salsa de soja no es un sustituto más sano de la sal. Dependiendo de la variedad, los niveles de sodio pueden ser mucho más altos.

Introspección

12 enero 2010 a las 18:30

Oh Capitán, mi Capitán!
Terminó nuestro espantoso viaje,
El navío ha salvado todos los escollos,
Hemos ganado el codiciado premio,
Ya llegamos a puerto, ya oigo las campanas, ya el
pueblo acude gozoso,
Los ojos siguen la firme quilla del navío resuelto y audaz,
Mas ¡oh corazón, corazón, corazón!
¡Oh rojas gotas sangrantes!
Mirad, mi Capitán en la cubierta
Yace muerto y frío.

—Walt Whitman, Hojas de Hierba

Diciembre

29 diciembre 2009 a las 18:48

Y yo me lo quería perder. Cómo decirlo, este diciembre ha sido único. Único y gracias, porque no. No quiero otro diciembre como este, pero ni diciembre, ni mayo, ni zurniembre, no quiero otro mes así en toda mi vida. Han pasado demasiadas cosas, casi todas ellas entre malas y espantosas. Ahora estoy agotado, un poco perdido, vestido y sin tener a donde ir. Como diría Lina Morgan, compuesta y sin novio.

Ahora lo primero, visto diciembre para sentencia —que no ha terminado, pero ya se sabe cómo acaba— la cuestión es no ya trazar un plan, que eso está chupado y lo hago martes alternos, sino cumplirlo. Uno de mis planes, un elemento fundamental, es la autonomía. No quiero ser asalariado más. No quiero volver a sentarme en una oficina, hacer un horario de 9 a 18 con una hora para comer. No, porque no es la clase de persona que soy. Mamá, quiero ser artista.

Así que creo que empezaré por lo primero, que es empezar a buscarme la vida por mi cuenta. Para ello tengo algo que la mayoría de la gente no tiene, que es soporte familiar y un año de paro. A partir de hoy, a partir de este momento, mi vida irá por donde diga yo.

Todo sea que me llamen de algún trabajo y me coma mis palabras, pero de momento, el plan es ese.

Retcon

4 diciembre 2009 a las 17:06

Habréis notado, queridos lectores, mi terrible ausencia desde —aproximadamente— el catorce de noviembre. Sé que ha debido ser un terrible trance, una travesía por el desierto despertarse cada mañana sin tener mi sensacional ingenio y gracia verbal para darle sentido a un mundo que de otro modo no es más que una sucesión inenarrable de sensaciones inconexas. Lo sé. Pero no debéis sufrir, porque he vuelto.

Mi ausencia se ha debido a la inmundicia espiritual del peor hosting del universo conocido. Resulta que mi dominio caducaba —ciertamente, caducaba y yo no me acordaba, pero errar es humano al fin y al cabo— y ellos no me dijeron nada. Pero nada. Esperaron a que un día entrase en estudiosuizo.com y me encontrase con una página de esas abominables que ponen los registradores para ocupar tu dominio durante los 45 días que te lo tienen que guardar una vez caducado.

Por supuesto, qué decir tiene que mi ira hizo temblar la tierra y me puse en contacto con ellos, educado pero enérgico, para tratar de solucionarlo. Me dijeron que primero pagase por un año más y luego ya veríamos. «Y una mierda pinchada en un palo así de largo,» dije yo para mis adentros, «ha llegado el momento de buscarse un hosting como Dios manda que no sea el peor hosting del universo».

Así que este tiempo he estado intentando recuperar de las mohosas y acartonadas garras del peor hosting del universo los humeantes restos de lo que un día fue mi blog. Primero el dominio, luego el hosting, luego otra y otra cosa… Así hasta hoy, que he dado por terminada la reconstrucción. La guerra ha terminado, pueden volver a sus casas.

Una de las peores cosas es que, desgraciadamente, todo mi blog original de los años oscuros, todo el /42 y gran parte de mi blog actual se han desvanecido en las arenas movedizas del olvido. Es una pena, pero nadie volverá a leer jamás sobre mi expedición a las fuentes del Nilo, o el año que pasé viajando en zeppelin en busca de la esmeralda Walburga, que decían que tenía poderes mágicos pero en realidad era radiactiva. Se ha perdido para siempre mi conmovedora narración en primera persona del sitio de Zaragoza, o mi poema épico en seiscientas setenta y dos estrofas «Naglanuk y el Árbol de Gorglamarbalatau». De este he podido recuperar un fragmento del canto XIX que pegaré a continuación para vuestro regocijo:

Y las ninfas de dorados labios titilaban plateados
los lomos y los muslos y los cabellos y los ojos
y lloraban negras lágrimas de petróleo envenenado
y las daban a beber a los guerreros melindrosos.

[...]

»Pues no es mísero el avaro por no gastar sus monedas,
como no es húmeda la lluvia por caer al occidente;
es negro el corazón que nunca perdonó una deuda
como es negra la obsidiana, como son negros mis dientes»

Diciendo esto el Garbluglak abandonó la cabaña
del valiente Cid de Halburgo, capitán de las legiones
que con valiente decisión conquistarían Rumaña
si tan solo fueran más que un montón de marineros.

No obstante, aquellas entradas que sí pueda recuperar las iré añadiendo, poquito a poco, como entradas del pasado. Entradas del pasado. Qué melancólico suena para luego una cosa tan prosaica.

Spoilers

7 noviembre 2009 a las 15:59

Hay un episodio muy bonito de Doctor Who —por favor, quedáos, voy a hablar de otra cosa— que se llama Silence in the Library y que plantea una cosa muy interesante. En él —en serio, me quedan dos líneas sobre el episodio— el Doctor se encuentra con una persona que ya le conoce, pero él no conoce a esa persona. Eso se explica porque el Doctor viaja en el tiempo, así que muchas veces las cosas no le ocurren en el orden correcto. Pero al caso, lo importante es que el Doctor le pregunta a esta persona algunas cosas y ella le responde que no puede decírselo, porque son spoilers.

A veces me gustaría tener algún spoiler sobre mi vida. Me habría evitado algún disgusto que otro y me habría preparado más para lo inevitable. Ya sé que siempre presumo de que sé todo lo que va a pasar siempre, y es cierto en parte, pero en justicia sería más correcto decir que intuyo qué es lo que va a pasar. No lo sé a ciencia cierta, y no me preparo para ello. El momento en el que ocurre aquello que intuía que iba a pasar es tan doloroso o más que si no hubiera tenido ni idea. Si tuviera la certeza de que iba a pasar algo, me prepararía. Pero claro, no. Eso no puede ser.

Ahora estoy en una encrucijada. Debería ensillar mi caballo, montarlo y cabalgar seguro hacia el atardecer, sabiendo que mañana será otro día y ahora estoy mezclando dos metáforas/referencias. Metaforencias. A partir de ahora las metáforas-referencias se llamarán metaforencias. Y siguiendo con el tema, no puedo ensillar mi caballo y galopar lejos de Tara, porque no sé lo que va a pasar. Si galopo en la dirección correcta podría acabar en el fondo del mar como Jimmy Hoffa —metaforencia pobre pero necesaria para ilustrar el concepto— y si galopo en la incorrecta podría acabar mal.

Lo que digo, que mataría por un spoiler.

PD. Ver que Lo Que El Viento Se Llevó es un tag que ya he utilizado en mi blog es aterrador.

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Como si no hubiera pasado nada

5 noviembre 2009 a las 18:51

He empezado este post unas quince veces en los últimos quince días. Evidentemente, no lo he terminado ninguna. De hecho, ninguna de esas veces he llegado más allá de la primera línea. Porque no se como decir —no me atrevo a decir— lo que me está pasando por la cabeza ahora mismo. Algo que le suelo decir a la gente cuando les espeluznan las cosas que les pasan es que crisis en griego antiguo significa cambio. Ahora creo que quiere decir otra cosa, porque lo pone en los botes de ketchup y dudo mucho que la literatura aneja de los condimentos se meta en cuestiones de cambio. A lo mejor si Obama tuviera su propia línea de condimentos, pero de momento no, que yo sepa.

Así que me estoy dedicando a la vida contemplativa. Contemplativa de series, sobre todo, las contemplo mucho. Y música, y más cosas de las que no debo hablar porque como ya sabe todo el que me conozca creo que las cosas se gafan si uno habla demasiado de ellas. Así que si se me gafa Glee, pues nada, me quedaré sin Glee. Pero el resto no, el resto no quiero que se me gafe.

En otro orden de cosas, me satisface anunciar que hoy he aprendido que Neil Patrick Harris es alto.

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