Charlie November.

Try being me.

Sé tu mismo

16 Enero 2010 a las 14:49

Sale la cosa por un tweet que acabo de leer. Dice: Perdonate y se tu mismo! Aprovecha las oportunidades de la vida!. Y digo yo, ¿disculpe? ¿Qué clase de bullshit aparentemente bienintencionada es esta? Lo primero de todo, es que no puedo con la filosofía de vida barata. No puedo, me descompone. La gente que va recitando máximas de Paulo Coelho… ¿no se dan cuenta de que eso es como recitar máximas de Snoopy? Y es que encima, es de una pretensión que no puedo con ella, perdónate dice. ¡Qué sabrá nadie si me tengo que perdonar nada a mí mismo! Que ya está bien de complejos de culpa y de tonterías. Me pongo de los nervios.

Perdón que no hile, es que no estoy yo muy hilado para empezar. Pero es que estas perlas de sabiduría soltadas en el Twitter como mensajes en una botella, para que el que lo reciba atesore la sabiduría de sus palabras por el resto de sus días… Blerg. Sé tu mismo, dice. ¿Y quien voy a ser? ¿Zsa Zsa Gabor? Aprovecha las oportunidades de la vida. Pues claro. De verdad, ¿quién ha escrito esto? Voy a empezar a twittear obviedades a ver si la gente me retwittea con la misma alegría: «El cielo es azul. El metro cuesta un euro. Al salir, tenga cuidado para no introducir el pie entre coche y andén.»

¿Qué pasa? ¿Que el mundo quiere sabiduría barata? Pues ahí va, mucho más útil:

  • Nunca se deben guardar los tomates en el mismo cajón de la nevera que la verdura de hoja. Si los guardas con la fruta, te durarán mucho más.
  • Cuando te duela la cabeza, antes de tomarte una aspirina bébete tres vasos de agua. Si a la media hora sigue doliéndote, entonces tómate la aspirina. La mayoría de los dolores de cabeza se deben a deshidratación leve.
  • Las albóndigas quedarán mucho más jugosas si a la masa le añades una rodaja de pan mojado en leche.
  • La salsa de soja no es un sustituto más sano de la sal. Dependiendo de la variedad, los niveles de sodio pueden ser mucho más altos.

Introspección

12 Enero 2010 a las 18:30

Oh Capitán, mi Capitán!
Terminó nuestro espantoso viaje,
El navío ha salvado todos los escollos,
Hemos ganado el codiciado premio,
Ya llegamos a puerto, ya oigo las campanas, ya el
pueblo acude gozoso,
Los ojos siguen la firme quilla del navío resuelto y audaz,
Mas ¡oh corazón, corazón, corazón!
¡Oh rojas gotas sangrantes!
Mirad, mi Capitán en la cubierta
Yace muerto y frío.

—Walt Whitman, Hojas de Hierba

Diciembre

29 Diciembre 2009 a las 18:48

Y yo me lo quería perder. Cómo decirlo, este diciembre ha sido único. Único y gracias, porque no. No quiero otro diciembre como este, pero ni diciembre, ni mayo, ni zurniembre, no quiero otro mes así en toda mi vida. Han pasado demasiadas cosas, casi todas ellas entre malas y espantosas. Ahora estoy agotado, un poco perdido, vestido y sin tener a donde ir. Como diría Lina Morgan, compuesta y sin novio.

Ahora lo primero, visto diciembre para sentencia —que no ha terminado, pero ya se sabe cómo acaba— la cuestión es no ya trazar un plan, que eso está chupado y lo hago martes alternos, sino cumplirlo. Uno de mis planes, un elemento fundamental, es la autonomía. No quiero ser asalariado más. No quiero volver a sentarme en una oficina, hacer un horario de 9 a 18 con una hora para comer. No, porque no es la clase de persona que soy. Mamá, quiero ser artista.

Así que creo que empezaré por lo primero, que es empezar a buscarme la vida por mi cuenta. Para ello tengo algo que la mayoría de la gente no tiene, que es soporte familiar y un año de paro. A partir de hoy, a partir de este momento, mi vida irá por donde diga yo.

Todo sea que me llamen de algún trabajo y me coma mis palabras, pero de momento, el plan es ese.

Retcon

4 Diciembre 2009 a las 17:06

Habréis notado, queridos lectores, mi terrible ausencia desde —aproximadamente— el catorce de noviembre. Sé que ha debido ser un terrible trance, una travesía por el desierto despertarse cada mañana sin tener mi sensacional ingenio y gracia verbal para darle sentido a un mundo que de otro modo no es más que una sucesión inenarrable de sensaciones inconexas. Lo sé. Pero no debéis sufrir, porque he vuelto.

Mi ausencia se ha debido a la inmundicia espiritual del peor hosting del universo conocido. Resulta que mi dominio caducaba —ciertamente, caducaba y yo no me acordaba, pero errar es humano al fin y al cabo— y ellos no me dijeron nada. Pero nada. Esperaron a que un día entrase en estudiosuizo.com y me encontrase con una página de esas abominables que ponen los registradores para ocupar tu dominio durante los 45 días que te lo tienen que guardar una vez caducado.

Por supuesto, qué decir tiene que mi ira hizo temblar la tierra y me puse en contacto con ellos, educado pero enérgico, para tratar de solucionarlo. Me dijeron que primero pagase por un año más y luego ya veríamos. «Y una mierda pinchada en un palo así de largo,» dije yo para mis adentros, «ha llegado el momento de buscarse un hosting como Dios manda que no sea el peor hosting del universo».

Así que este tiempo he estado intentando recuperar de las mohosas y acartonadas garras del peor hosting del universo los humeantes restos de lo que un día fue mi blog. Primero el dominio, luego el hosting, luego otra y otra cosa… Así hasta hoy, que he dado por terminada la reconstrucción. La guerra ha terminado, pueden volver a sus casas.

Una de las peores cosas es que, desgraciadamente, todo mi blog original de los años oscuros, todo el /42 y gran parte de mi blog actual se han desvanecido en las arenas movedizas del olvido. Es una pena, pero nadie volverá a leer jamás sobre mi expedición a las fuentes del Nilo, o el año que pasé viajando en zeppelin en busca de la esmeralda Walburga, que decían que tenía poderes mágicos pero en realidad era radiactiva. Se ha perdido para siempre mi conmovedora narración en primera persona del sitio de Zaragoza, o mi poema épico en seiscientas setenta y dos estrofas «Naglanuk y el Árbol de Gorglamarbalatau». De este he podido recuperar un fragmento del canto XIX que pegaré a continuación para vuestro regocijo:

Y las ninfas de dorados labios titilaban plateados
los lomos y los muslos y los cabellos y los ojos
y lloraban negras lágrimas de petróleo envenenado
y las daban a beber a los guerreros melindrosos.

[...]

»Pues no es mísero el avaro por no gastar sus monedas,
como no es húmeda la lluvia por caer al occidente;
es negro el corazón que nunca perdonó una deuda
como es negra la obsidiana, como son negros mis dientes»

Diciendo esto el Garbluglak abandonó la cabaña
del valiente Cid de Halburgo, capitán de las legiones
que con valiente decisión conquistarían Rumaña
si tan solo fueran más que un montón de marineros.

No obstante, aquellas entradas que sí pueda recuperar las iré añadiendo, poquito a poco, como entradas del pasado. Entradas del pasado. Qué melancólico suena para luego una cosa tan prosaica.

Spoilers

7 Noviembre 2009 a las 15:59

Hay un episodio muy bonito de Doctor Who —por favor, quedáos, voy a hablar de otra cosa— que se llama Silence in the Library y que plantea una cosa muy interesante. En él —en serio, me quedan dos líneas sobre el episodio— el Doctor se encuentra con una persona que ya le conoce, pero él no conoce a esa persona. Eso se explica porque el Doctor viaja en el tiempo, así que muchas veces las cosas no le ocurren en el orden correcto. Pero al caso, lo importante es que el Doctor le pregunta a esta persona algunas cosas y ella le responde que no puede decírselo, porque son spoilers.

A veces me gustaría tener algún spoiler sobre mi vida. Me habría evitado algún disgusto que otro y me habría preparado más para lo inevitable. Ya sé que siempre presumo de que sé todo lo que va a pasar siempre, y es cierto en parte, pero en justicia sería más correcto decir que intuyo qué es lo que va a pasar. No lo sé a ciencia cierta, y no me preparo para ello. El momento en el que ocurre aquello que intuía que iba a pasar es tan doloroso o más que si no hubiera tenido ni idea. Si tuviera la certeza de que iba a pasar algo, me prepararía. Pero claro, no. Eso no puede ser.

Ahora estoy en una encrucijada. Debería ensillar mi caballo, montarlo y cabalgar seguro hacia el atardecer, sabiendo que mañana será otro día y ahora estoy mezclando dos metáforas/referencias. Metaforencias. A partir de ahora las metáforas-referencias se llamarán metaforencias. Y siguiendo con el tema, no puedo ensillar mi caballo y galopar lejos de Tara, porque no sé lo que va a pasar. Si galopo en la dirección correcta podría acabar en el fondo del mar como Jimmy Hoffa —metaforencia pobre pero necesaria para ilustrar el concepto— y si galopo en la incorrecta podría acabar mal.

Lo que digo, que mataría por un spoiler.

PD. Ver que Lo Que El Viento Se Llevó es un tag que ya he utilizado en mi blog es aterrador.

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Como si no hubiera pasado nada

5 Noviembre 2009 a las 18:51

He empezado este post unas quince veces en los últimos quince días. Evidentemente, no lo he terminado ninguna. De hecho, ninguna de esas veces he llegado más allá de la primera línea. Porque no se como decir —no me atrevo a decir— lo que me está pasando por la cabeza ahora mismo. Algo que le suelo decir a la gente cuando les espeluznan las cosas que les pasan es que crisis en griego antiguo significa cambio. Ahora creo que quiere decir otra cosa, porque lo pone en los botes de ketchup y dudo mucho que la literatura aneja de los condimentos se meta en cuestiones de cambio. A lo mejor si Obama tuviera su propia línea de condimentos, pero de momento no, que yo sepa.

Así que me estoy dedicando a la vida contemplativa. Contemplativa de series, sobre todo, las contemplo mucho. Y música, y más cosas de las que no debo hablar porque como ya sabe todo el que me conozca creo que las cosas se gafan si uno habla demasiado de ellas. Así que si se me gafa Glee, pues nada, me quedaré sin Glee. Pero el resto no, el resto no quiero que se me gafe.

En otro orden de cosas, me satisface anunciar que hoy he aprendido que Neil Patrick Harris es alto.

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